jueves, 31 de octubre de 2024

NanoWriMo 2024 (0)

Todos los contadores a cero. 

En unos minutos comienza el reto, y no hay borradores ni plan de trabajo. 

Tampoco diré nada sobre actualizaciones en este blog o en redes sociales, lo que tenga que ser será. 

Se trata, simplemente, de escribir unas 1667 palabras al día; mantener esa linea ascendente, y sobre todo constante, durante el mes siguiente. 

De conseguirlo, al terminar tendremos un primer borrador de esa novela que lleva tantos años intentando fluir. 




miércoles, 30 de octubre de 2024

NaNoWriMo 2024

 


Fue por casualidad que ayer me recordaron este evento en el que participé algún año, y encontrándome yo con muy poca o ninguna voluntad de hacer nada, y teniendo como tengo esta tendencia a creer en señales del destino y otras bagatelas espirituales pues aquí estoy, terminando el mes de octubre y escribiendo de nuevo sobre este acontecimiento literario que cada mes de noviembre reúne a mogollón de personas de todo el mundo con el único fin de conseguir escribir 50.000 palabras en 30 días. 

En otro tiempo, pero en este lugar, expliqué un poco en qué consistía el reto y los motivos que en el año 2020 me llevaron a anotarme. Ahora los motivos vienen a ser los mismos, pero el objetivo será completar un borrador de esa novela que lleva tanto tiempo en mi cabeza que a veces creo incluso que ya está escrita. 

Hagámoslo, y hagámoslo ya. 


jueves, 17 de octubre de 2024

Reconstrucción (III)

 


Las cosas no siempre ocurren como uno espera. Y si hace cuatro años comentaba que había comenzado la reconstrucción, y hace dos comentaba que las reformas en esta casa tenían cierta relación con mi propia transformación, ahora tengo que dejar constancia de un nuevo capítulo, una nueva fase en este vaivén de convalecencias y rehabilitaciones que voy arrastrando desde el comienzo de la década.

Tres operaciones en cuatro años puede no ser mucho para algunas personas que por desgracia tiene que pasar por quirófanos más de lo que quisieran, pero para mi, que siempre había gozado de buena salud, está siendo un poco duro. Ya no por las secuelas emocionales y anímicas que van quedando, sino porque también quedan cicatrices físicas y pequeñas taras que nos recuerdan que ya no somos jóvenes y que los cuerpos, cada vez más, necesitan tiempo para recuperarse. 

Debería ser la última, por lo menos en unos quince o veinte años, pero nadie puede asegurarlo. Al fin, non somos más que pequeñas briznas de magia y existencia en manos de las parcas que van tejiendo, sin orden ni concierto, nuestras vidas. Por eso soy muy consciente de que en los próximos años puede ocurrir cualquier cosa, y por eso mismo no voy a volver a enumerar los propósitos y proyectos para los próximos meses. ¿Para qué dejar constancia de la necesidad de ir acabando lo que está a medias? ¿A quien puede importarle si me matriculo de nuevo en la UNED, si retomo esa novela sobre un barco o si intento completar las mil lecturas que me propuse leer antes de irme?

No, ya no tiene sentido. 

Simplemente, como Sarah Connor en Terminator 2, escribo en la gastada madera de mi navío "No Fate" y de nuevo me hago a la mar.