Recuerdo
muy poco de aquellos días, como si mi memoria se negase a recordar
aquella traumática época. Sin embargo, las palabras de los
doctores, diciéndome que el diagnóstico era inequívoco e
irreversible, están grabadas en mi mente como si de un archivo
sonoro se tratase. La corrosión no tardaría muchas semanas en
destruir todo el tejido blando de mi brazo y posiblemente acabaría
infectando al resto de mi cuerpo. La única solución era amputar, y
hacerlo cuando antes.
El
doctor Mulderson insistió en la necesidad de comenzar el tratamiento
ese mismo día.
-
Si todo sale, bien, y no tenemos motivos para pensar en
complicaciones o rechazos, dentro de una semana podrás comenzar las
sesiones de fisioterapia para adaptarte a tu nuevo brazo biónico.
La
operación incluía el implante de un nuevo miembro. Una nueva
tecnología que después de haber pasado por las obligatorias fases
de estudio y ensayos estaba comenzando a emplearse para casos como el
mío. A diferencia de las primeras piezas de ortopedia que se
utilizaban décadas atrás, esta nueva generación de implantes
estaba realizada con material orgánico creado en laboratorio. Por
medio de la ingeniería de tejidos conseguían miembros que se
adaptaban perfectamente al paciente, y al tratarse de material neutro
las posibilidades de rechazo eran casi nulas.
Nunca
tuve motivos para dudar de lo que me habían dicho, y durante unos
años todo fue perfecto con mi brazo. La piel tenía una tonalidad
ligeramente distinta y un tacto menos suave que el resto de mi
cuerpo, pero solamente yo era consciente de estas diferencias. Pero
hace unos meses comencé a experimentar sensaciones extrañas al
tiempo que notaba como la sensibilidad y la textura de la piel de mi
brazo cambiaban. No solamente era la sorprendente presencia de vello
negro o el aumento cada vez más visible de la masa muscular de los
biceps y los tríceps. De un día para otro notaba como los dedos
cambiaban, haciéndose ligeramente más largos y fuertes, las uñas
pasaron a tener una forma distinta a las de la otra mano y los
movimientos comenzaron a ser más toscos y enérgicos, como si en
lugar de tratarse de mi brazo fuese un apéndice al que aún tenía
que acostumbrarme.
Los
primeros días mi compañera intentaba tranquilizarme diciéndome que
seguramente sería algo hormonal, que era posible de que los
reajustes a los que me habían sometido durante la cuarentena
obligatoria después de mi regreso estuvieran haciendo algún tipo de
efecto que antes no había notado. La explicación no llegaba a
convencernos a ninguna de las dos. A mí porque había sido sometida
a las mismas operaciones al regreso de mis anteriores misiones en el
Cinturón de Kuiper y nunca había sentido nada parecido. A ella
porque su formación médica y su especialización en sintomatologías
de gravedad cero le indicaban que los cambios físicos que estaba
experimentado no parecían tener nada que ver con una reacción a
medicamentos o con una enfermedad o contagio. Yo no experimentaba
ningún tipo de malestar ni de dolor, simplemente mi brazo estaba
cambiando.
Dos
meses después todo se precipitó. Aquel brazo, claramente distinto
al resto de mi cuerpo, tenía el aspecto que tendría el brazo de un
hombre. Y no solo era eso. Había comenzado a sentir una inexplicable
vibración, un latido interno que no sabía identificar. No era
dolor, ni frío, ni calor. Era una especie de cosquilleo, una
palpitación que parecía brotar del brazo entero y de ningún lugar
concreto. Aquello no era normal.
Mi
compañera decidió acompañarme. El ingeniero ni siquiera utilizó
el escaner para determinar que efectivamente, aquel brazo era de un
hombre.
-
Resulta muy extraño, y sobre todo muy inquietante, -me dijo mientras
me conectaba a la consola de datos para revisar las últimas
actualizaciones de mi software interno. -Durante muchos años los
seres humanos han empleado implantes para suplir la pérdida o el
deterioro de sus miembros, pero es la primera noticia que tengo de
que a un androide le implanten el brazo de un humano.

¡Genial! Estás desatado. Me encanta.
ResponderEliminarMuchas gracias Pascual!!
EliminarComenzaba a pensar que ya no había nadie al otro lado!!
A ver si conseguimos darle ritmo a este blog.
Un saludo.