lunes, 13 de abril de 2020

Efectos Secundarios (II)







Recuerdo muy poco de aquellos días, como si mi memoria se negase a recordar aquella traumática época. Sin embargo, las palabras de los doctores, diciéndome que el diagnóstico era inequívoco e irreversible, están grabadas en mi mente como si de un archivo sonoro se tratase. La corrosión no tardaría muchas semanas en destruir todo el tejido blando de mi brazo y posiblemente acabaría infectando al resto de mi cuerpo. La única solución era amputar, y hacerlo cuando antes.
El doctor Mulderson insistió en la necesidad de comenzar el tratamiento ese mismo día.
- Si todo sale, bien, y no tenemos motivos para pensar en complicaciones o rechazos, dentro de una semana podrás comenzar las sesiones de fisioterapia para adaptarte a tu nuevo brazo biónico.
La operación incluía el implante de un nuevo miembro. Una nueva tecnología que después de haber pasado por las obligatorias fases de estudio y ensayos estaba comenzando a emplearse para casos como el mío. A diferencia de las primeras piezas de ortopedia que se utilizaban décadas atrás, esta nueva generación de implantes estaba realizada con material orgánico creado en laboratorio. Por medio de la ingeniería de tejidos conseguían miembros que se adaptaban perfectamente al paciente, y al tratarse de material neutro las posibilidades de rechazo eran casi nulas.
Nunca tuve motivos para dudar de lo que me habían dicho, y durante unos años todo fue perfecto con mi brazo. La piel tenía una tonalidad ligeramente distinta y un tacto menos suave que el resto de mi cuerpo, pero solamente yo era consciente de estas diferencias. Pero hace unos meses comencé a experimentar sensaciones extrañas al tiempo que notaba como la sensibilidad y la textura de la piel de mi brazo cambiaban. No solamente era la sorprendente presencia de vello negro o el aumento cada vez más visible de la masa muscular de los biceps y los tríceps. De un día para otro notaba como los dedos cambiaban, haciéndose ligeramente más largos y fuertes, las uñas pasaron a tener una forma distinta a las de la otra mano y los movimientos comenzaron a ser más toscos y enérgicos, como si en lugar de tratarse de mi brazo fuese un apéndice al que aún tenía que acostumbrarme.
Los primeros días mi compañera intentaba tranquilizarme diciéndome que seguramente sería algo hormonal, que era posible de que los reajustes a los que me habían sometido durante la cuarentena obligatoria después de mi regreso estuvieran haciendo algún tipo de efecto que antes no había notado. La explicación no llegaba a convencernos a ninguna de las dos. A mí porque había sido sometida a las mismas operaciones al regreso de mis anteriores misiones en el Cinturón de Kuiper y nunca había sentido nada parecido. A ella porque su formación médica y su especialización en sintomatologías de gravedad cero le indicaban que los cambios físicos que estaba experimentado no parecían tener nada que ver con una reacción a medicamentos o con una enfermedad o contagio. Yo no experimentaba ningún tipo de malestar ni de dolor, simplemente mi brazo estaba cambiando.
Dos meses después todo se precipitó. Aquel brazo, claramente distinto al resto de mi cuerpo, tenía el aspecto que tendría el brazo de un hombre. Y no solo era eso. Había comenzado a sentir una inexplicable vibración, un latido interno que no sabía identificar. No era dolor, ni frío, ni calor. Era una especie de cosquilleo, una palpitación que parecía brotar del brazo entero y de ningún lugar concreto. Aquello no era normal.
Mi compañera decidió acompañarme. El ingeniero ni siquiera utilizó el escaner para determinar que efectivamente, aquel brazo era de un hombre.
- Resulta muy extraño, y sobre todo muy inquietante, -me dijo mientras me conectaba a la consola de datos para revisar las últimas actualizaciones de mi software interno. -Durante muchos años los seres humanos han empleado implantes para suplir la pérdida o el deterioro de sus miembros, pero es la primera noticia que tengo de que a un androide le implanten el brazo de un humano.





2 comentarios:

  1. ¡Genial! Estás desatado. Me encanta.

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    1. Muchas gracias Pascual!!
      Comenzaba a pensar que ya no había nadie al otro lado!!
      A ver si conseguimos darle ritmo a este blog.
      Un saludo.

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