Ya
se ven las ansiadas costas del verano, amor
las
extensas tardes tranquilas viendo pasar el sol,
la
brisa, la pereza y el cosquilleo de la arena en nuestra piel.
Ya
se ven las soleadas mañanas,
la
empanada y el zumo de piña debajo del viejo manzano.
Horas
que parecen eternas, minutos de infinita intensidad
y
los apagados sonidos en los atardeceres del mes de julio.
Llegaremos.
Llegaremos
porque tenemos que llegar
y
la corriente nos lleva.
Llegaremos
a pesar de la dureza de esta travesía,
de
la singladura que algunos días tuvimos que cambiar,
de
los días sin viento en los que tuvimos que remar
de
las demasiadas noches sin estrellas que nos pudieran guiar.
Llegaremos
porque tenemos que arribar después de una dura campaña,
recorrer
las tabernas contando los sinsabores del viaje,
repetir
y repensar las aciagas maniobras de algunas jornadas
hasta
convertir en anécdota lo que fue tormenta y riña.
Llegaremos
a pesar de todo, amor, a pesar de mí,
y
de algunas palabras quedarán solo los ecos,
historietas
que contar en las sobremesas de fiesta y pan,
en
las cálidas noches de verano.
Atrás
quedarán
las
agotadoras mañanas
en
las que pensamos que todo lo hacíamos mal,
y
las tristezas,
y
la sal,
y
las pequeñas cicatrices que ya no se irán.
Atrás
quedarán las sombras de las personas que no queremos ser,
las
impotentes palabras,
absurdos
razonamientos
enfados
absurdos.
Ya
se ven las dulces costas del verano, amor,
los
acogedores muelles del puerto amigo.
Ya
preparamos nuestro maltrecho navío para tirar amarras,
entrar
en dique seco y reparar cuerdas y velamen.
Por
unos meses no habrá deberes sin terminar,
ni
prisas en los desayunos
ni
esa angustia vital que todo lo envuelve,
que
todo lo ocupa.
Llegaremos
a puerto, amor, porque a pesar de todo
somos
constantes y fuertes como las mareas,
capaces
de convertir las ásperas rocas gigantescas
en
agradables playas de fina arena.
Llegaremos
a puerto, descansaremos agradecidos por la suerte de haber nacido
y
en septiembre volveremos a hacernos a la mar
para
disfrutar del placer de viajar en tan agradable compañía.

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