A punto estaba de quemar las naves, con el pie en el estribo y dispuesto a cerrar definitivamente este blog cuando me sentí como Sam al regresar a la Comarca y decidí darle otra oportunidad a este cuaderno que ya no se de lo que habla. La verdad es que tengo ciertos problemas para terminar las cosas que empiezo, o para empezar proyectos, o para continuarlos. Unos cuantos relatos esperan un final, un par de novelas aguardan ansiosas en mi cabeza que me decida a empezarlas, algún que otro blog está perdido en la red esperando la mano de nieve que sepa crear contenidos nuevos.
Pero yo a lo mio.
Perder el tiempo decidiendo planificar lo que tengo que hacer es lo que mejor se me da.
Eso y la ensaladilla.
Quiero cerrar este blog y no se como se hace. Supongo que como mera cortesía te despides, das las gracias y después de un tiempo prudencial apagas todo y te vas. Puede que queden ecos virtuales por la red, que aunque elimines todo lo escrito quedará algún recuerdo de lo que una vez fue este sitio, pero al final todo desaparecerá, como lágrimas en la lluvia, que decía el otro.
Quiero cerrar este blog, pero cuando eres un poco sentimental estas cosas dan algo de pena. Son muchos años y muchas palabras y a veces, algunas veces, tengo la impresión de que lo mejor está por llegar. Viene a ser algo así como darle otra oportunidad a esa persona que insiste en fallarnos una y otra vez. Creemos que en esta ocasión las cosas serán distintas, que no cometeremos los mismos errores, que sabremos mantener la constancia necesaria para que este obsoleto medio de comunicarnos en la red mantenga un poco de actividad.
Improbable.
Lo se.
Pero aún así decido aumentar aún más mi lista personal de objetivos incumplidos y en lugar de silenciar definitivamente este sitio voy y me animo y me digo a mí mismo que ya que que hoy es mi cumpleaños me voy a regalar una nueva oportunidad para hacer lo que más me gusta hacer.
Escribir.
Y como en algún lugar leí que hay que proponerse pequeñas metas para alcanzar grandes objetivos, y como son ya 45 años y a esta edad sé que lo que quiera hacer en la vida tengo hacerlo ya pues me propongo iniciar una nueva serie en este blog. Todavía no tengo claro como ni cuando lo haré, pero en el próximo año escribiré 46 relatos, uno por cada año que para entonces tendré la suerte de haber cumplido.
Y después, si tal, buscaré la mejor manera de cerrar un blog.
Pero yo a lo mio.
Perder el tiempo decidiendo planificar lo que tengo que hacer es lo que mejor se me da.
Eso y la ensaladilla.
Quiero cerrar este blog y no se como se hace. Supongo que como mera cortesía te despides, das las gracias y después de un tiempo prudencial apagas todo y te vas. Puede que queden ecos virtuales por la red, que aunque elimines todo lo escrito quedará algún recuerdo de lo que una vez fue este sitio, pero al final todo desaparecerá, como lágrimas en la lluvia, que decía el otro.
Quiero cerrar este blog, pero cuando eres un poco sentimental estas cosas dan algo de pena. Son muchos años y muchas palabras y a veces, algunas veces, tengo la impresión de que lo mejor está por llegar. Viene a ser algo así como darle otra oportunidad a esa persona que insiste en fallarnos una y otra vez. Creemos que en esta ocasión las cosas serán distintas, que no cometeremos los mismos errores, que sabremos mantener la constancia necesaria para que este obsoleto medio de comunicarnos en la red mantenga un poco de actividad.
Improbable.
Lo se.
Pero aún así decido aumentar aún más mi lista personal de objetivos incumplidos y en lugar de silenciar definitivamente este sitio voy y me animo y me digo a mí mismo que ya que que hoy es mi cumpleaños me voy a regalar una nueva oportunidad para hacer lo que más me gusta hacer.
Escribir.
Y como en algún lugar leí que hay que proponerse pequeñas metas para alcanzar grandes objetivos, y como son ya 45 años y a esta edad sé que lo que quiera hacer en la vida tengo hacerlo ya pues me propongo iniciar una nueva serie en este blog. Todavía no tengo claro como ni cuando lo haré, pero en el próximo año escribiré 46 relatos, uno por cada año que para entonces tendré la suerte de haber cumplido.
Y después, si tal, buscaré la mejor manera de cerrar un blog.
