Cansado como estoy de tantos vaivenes creativos y de tanta pérdida de tiempo por los solitarios mundos de internet decido eliminar mis cuatro blogs, borrar mis dos o tres cuentas de correo electrónico y suprimir los perfiles de facebook, google+ y linkedIn. Después de unos años dando tumbos por la red descubro que no, que no consigo encontrar mi lugar, que lo que yo escribo tiene el mismo éxito aquí que aquellos poemas que dejaba en el tablón de anuncios de la faculdad (si, era yo, qué pasa!) y que mi fracaso social en la vida real se refleja en el inamovible número de seguidores de este sitio en el que ahora te encuentras.
Comienzo a buscar una despedida adecuada y me doy cuenta de que en los últimos meses he escrito de forma recurrente sobre las múltiples formas de irse, de desaparecer, de hacer mutis por el foro. ¿Una premonición? ¿Una pulsión que intenta manifestarse en forma de relatos sin relación alguna?
Nunca lo sabremos.
Pero me doy cuenta de que en lugar buscar un final para historias que estaban en marcha me he dedicado a escribir finales sin historia, como si estuviese ensayando un final para aquella novela de la que os hablé algún día.Y es que en las últimas semanas he revisado papeles y cosas y tengo la impresión de que algo está en marcha, que la historia está completándose y que debo ir cerrando capítulos, matando personajes y enganchando al lector de tal manera que no pueda dejar de leer hasta el final.
A lo que íbamos. Que desde hace unos días tengo ganas cerrar todo esto de internet y de las redes sociales y centrarme en esas pequeñas cosas que nos hacen felices. Poco puedo aportar yo a este inmenso mundo de los blogs, de seguidores, de miles de creadores que ofrecen obras de gran calidad. Y a punto estaba de darle al "si a todo" cuando me pregunté si no estaría exagerando un poco. Siempre fuí un tipo tendente al dramatismo y a las soluciones extremas. Es verdad que tengo una novela a medio escribir, pero también hay entre los hielos del Mar de Beaufort alguna que otra historia que vale la pena y más de un personaje que todavía tienen algo que decir.
Por todo esto, y porque se me está haciendo un poco tarde, decido posponer el autoborrado de mi existencia digital e ir saldando de una vez algunas cuentas pendientes que tengo conmigo mismo. Y ya está.
Esto se acabó, por hoy.
Nunca lo sabremos.
Pero me doy cuenta de que en lugar buscar un final para historias que estaban en marcha me he dedicado a escribir finales sin historia, como si estuviese ensayando un final para aquella novela de la que os hablé algún día.Y es que en las últimas semanas he revisado papeles y cosas y tengo la impresión de que algo está en marcha, que la historia está completándose y que debo ir cerrando capítulos, matando personajes y enganchando al lector de tal manera que no pueda dejar de leer hasta el final.
A lo que íbamos. Que desde hace unos días tengo ganas cerrar todo esto de internet y de las redes sociales y centrarme en esas pequeñas cosas que nos hacen felices. Poco puedo aportar yo a este inmenso mundo de los blogs, de seguidores, de miles de creadores que ofrecen obras de gran calidad. Y a punto estaba de darle al "si a todo" cuando me pregunté si no estaría exagerando un poco. Siempre fuí un tipo tendente al dramatismo y a las soluciones extremas. Es verdad que tengo una novela a medio escribir, pero también hay entre los hielos del Mar de Beaufort alguna que otra historia que vale la pena y más de un personaje que todavía tienen algo que decir.
Por todo esto, y porque se me está haciendo un poco tarde, decido posponer el autoborrado de mi existencia digital e ir saldando de una vez algunas cuentas pendientes que tengo conmigo mismo. Y ya está.
Esto se acabó, por hoy.

¡Hasta luego! Espero tener pronto noticias tuyas mi "dramático" y extremo amigo.
ResponderEliminarLas tendrás, sin duda.
EliminarLas personas con pensamiento circulares solemos pasar varias veces por los mismos lugares y no llegar nunca a los extremos de los que tanto nos gusta hablar.
Un saludo.
Como te gustan los extremos... Mañana será otro día y el Mar de Beaufort seguirá ávido de navegantes...
ResponderEliminarComo te gustan los extremos... Mañana será otro día y el Mar de Beaufort seguirá ávido de navegantes...
ResponderEliminarJua jua jua... xa me coñeces mozo!!!
EliminarA saber onde estaría eu agora se non fose pola túa tranquilidade á hora de afrontar certas realidades que daban noxo e que animaban a mandalo todo á tomarporsaco....
E non falo só daquela vez que nos colleu a neve por aquelas carreteras de Ávila....
Un saúdo, amigo Carres, é moi agradable saberse coñecido polos demáis. Iso proba as moitas horas de conversa e cervexa compartidas....