Pues lo primero que hay que decir es que no se trata de estrellas. Pensaban los antiguos que de la bóveda celeste se desprendía de vez en cuando alguna estrella y caía hacia un lado u otro, dependiendo del capricho de los dioses en aquel preciso momento. Ahora sabemos que lo que conocemos como estrella fugaz no es más que un pedazo de roca procedende de un cometa o de los restos de la formación de los planetas del Sistema Solar. En definitva, se trata de escombros siderales que al atravesar la atmósfera terrestre se incendian y acaban consumiéndose antes de llegar a la tierra, aunque a veces pueden impactar contra la superficie y crear un pequeño o un gran cráter, según el tamaño del meteoro en cuestión.
Cómo los seres humanos estamos programados para creer que las cosas pasan por algo, cuando vemos un pedazo de escombro atravesando la atmósfera solemos pedir un deseo, o anotar la fecha para recordarla toda nuestra vida o, si estamos con la persona amada, creer que se trata de una señal que nos indica que esa es la persona de nuestra vida. Somos así, nos gusta atribuir intenciones a lo que nos rodea, solemos prejuzgar los acontecimientos según nos convenga en cada ocasión y nos cuesta ver los hechos sin tener la sensación de que están relacionados con nosotros.
Esta costumbre nuestra suele traernos muchos problemas en la relación diaria con los otros seres humanos, pero resulta divertida al contemplar las estrellas, sobre todo si son fugaces. Un fenómeno puede significar cosas distintas para personas distintas y sin embargo ser el mismo fenómeno. Eso debería hacernos más cautos a la hora de atribuir intenciones a los demás.

Bueno bueno, agora entendo o gran número de visitas que tivo esta entrada... Con semellantes faltas de ortografía...
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