domingo, 3 de marzo de 2024

Los caminos inciertos



Tal vez una ciudad milenaria, unas torres que pueden ser, o no, de una catedral. Tal vez barrios pequeños de pisos de tres o cuatro plantas, o una estación de ferrocarril, o una gran avenida que puede ser, o no, la circunvalación un casco histórico que hace décadas que se desparramó fuera de sus murallas y de sus viejas iglesias erguidas extra muros. 

Sabemos hacia donde caminamos, conocemos nuestro destino incluso antes de emprender el viaje, y sin embargo hay algunas curvas que nos pueden confundir. Veredas sombrías por las que transitamos con dudas y aprensiones; senderos que se bifurcan, cual sublime relato borgiano, para sumergirnos en la duda y en la desesperación de una vida en la que lo difícil es elegir; cruces de camino ofreciéndonos posibilidades inesperadas y totalmente alejadas de los planes que habíamos escrito en el cuaderno de los proyectos pendientes.

Ilusionados y henchidos de esperanza confiamos en el rumbo trazado, nos mantenemos firmes al timón convencidos de que llegaremos al destino que nos habíamos marcado, ignorando las pequeñas señales que nos invitan a replantearnos la estrategia, los objetivos intermedios e incluso el resultado final. Y justo cuando ya aparece en el horizonte nuestra meta y nuestro corazón se llena de alegría y de satisfacción por las muchas jornadas a la intemperie; cuando nuestros ojos se deleitan con la silueta de la ciudad soñada y nuestra boca ya casi saborea un plato caliente y recién cocinado y un buen trago de agua fresca; justo cuando pensamos que nos quedan tan solo unas horas para llegar, el camino nos sorprende con una nueva curva.

Sabemos que es cuestión de tiempo, que tarde o temprano llegaremos y que la vida, en realidad, está en el camino. Pero después de tanto ir y venir de un lado para otro, de tanto refrenar nuestras ansias de disfrutar del momento en pos de un futuro mejor y de una meta que creemos ya a nuestro alcance descubrimos que aún nos queda una última curva que afrontar, y nunca podemos estar seguros de lo que habrá al otro lado.

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