Fracaso.
Carpe diem es una novela corta en la que Saul Bellow nos muestra la decadencia de un hombre que fracasa en todo lo que emprende. Nada le sale bien a Tommy Wilhelm, que con 44 años asiste al derrumbe completo de su vida. Casado con una mujer de la que intenta divorciarse sin conseguirlo, abandonado por una amante que se cansa de esperar, arruinado, incapaz de conservar un trabajo alimenticio al que tuvo que aferrarse despues de haber fracasado en su intento de ser actor y sobre todo repudiado por su padre, que se niega a prestarle ningún tipo de ayuda.
La historia se centra en un solo día en la vida de este hombre, un día que comienza con la firme decisión de tomar el control de su vida y termina con el aniquilamiento de toda esperanza. En realidad, todo está determinado, nada depende ya de la actitud de Tommy ni sus acciones. Son las decisiones pasadas, y los errores, los que han llevado al protagonista de esta historia a una situación en la que no habrá solución. La busca, sin embargo, en una apuesta imposible, en una asociación arriesgada con un hombre que sabemos turbio nada más presentarse en escena. Un charlatán, mezcla de inversor en bolsa y psicólogo (ahora le llamariamos coaching), que lo convence para ir a medias en una inversión en la que Tommy aporta el poco dinero que le queda, y lo pierde.
Como lectores, asistimos impotentes a la caída de un hombre con el que solamente nos identificamos en parte. En algún momento sentimos ganas de gritarle, de advertirle que se equivoca, que a pesar del optimismo con el que comienza el día volverá a caer en las trampas que la vida, o sus congéneres, van tendiendo en su camino. Y sin embargo es él el que se equivoca una y otra vez. El narrador es capaz de mostrarnos las dudas que asaltan a Tommy, y por un instante pensamos que asistiremos por fin a su recuperación, que la novela va a mostrarnos el momento en el que este hombre inmaduro y tan necesitado del apoyo y comprensión de los demás por fin va a tomar el mando de su propia vida y enfrentarse a sus problemas.
Pero la novela acaba y el cambio no se produce, y sabemos que al día siguiente el mundo será aún más frío y cruel para el protagonista, que ni siquiera cuenta con la complicidad del propio autor. Diríase que Bellow emplea a este personaje para hacer una dura crítica contra una sociedad centrada en el éxito personal y en el hacerse a si mismo. No hay espacio para los perdedores, nadie está dispuesto a ofrecerles ni siquiera un vaso e agua. De este modo, Tommy avanza de manera errática por su propia historia, comprobando como las puertas se van cerrando a su paso y como solamente se mantienen a su lado aquellos que de algún modo buscan aprovecharse de él, y solamente el tiempo necesario para consumar su engaño.
El estilo de Saul Bellow es fresco y directo. Una nota distintiva con respecto a otros autores es el carácter despectivo que emplea en muchas de las descripciones físicas de los personajes. El carácter de los personajes es mostrado a través de conversaciones, bien por lo que ellos dicen de ellos mismos o sobre todo por las constantes recriminaciones que el padre le hace al hijo.
Sin duda, habrá que leer algo más de este autor que ganó el premio nóbel en el año 1976.
