jueves, 8 de noviembre de 2012

James Bond, La 2 y la extraña tonteoría de los envoltorios.

Parece ser que la creatividad y el disfrute de las expresiones artísticas que muestran algunos seres humanos no es más que una forma más de seducción, otra trampa más de la naturaleza para conseguir que la vida continúe. Dicen los expertos que una sinfonía, un cuadro o una poesía son biológicamente iguales a los cuernos de los ciervos o las plumas coloradas de los tucanes. Sirven para presumir y para beneficiarse a algún miembro de nuestra especie que se deje seducir por estas cosas.


http://anima-blog.blogspot.com.es/2012/01/pistas-sobre-la-osteoporosis-en-la.html
De lo que se trata, simplemente, es de conseguir que nuestros genes pasen a la otra generación mezclados con los mejores genes disponibles en el entorno. Y como el ser humano, sobre todo las humanas son bastante retorcidas pues no es suficiente con tener la cornamenta más grande o el pelo más resistente. No señor! Para algunas hay que pintar y cantar y todo eso, y a veces ni esto es suficiente.

Todo esto lo pensaba mientras James Bond le decía a Electra aquello de que El mundo nunca es suficiente. Debo confesar que antes había visto el documental de La 2 sobre la importancia del sexo en la evolución y me quedé con la idea del arte como mero instrumento para ligar. Si si, ya se que los psicologos evolutivos y los etólogos lo expresan de otra manera, pero en realidad lo que quieren decir es que toda manifestación cultural y toda organización social busca, en el fondo, que la especie siga existiendo. Por eso viendo a James Bond comencé a pensar en las motivaciones que tendría Ian Fleming cuando creó a su personaje. Según la teoría del documental de La 2 fueron sus genes los que le impulsaron a escribir para tener más posibilidades reproductoras. Evidentemente, los genes se equivocaron pues el que ligaba era Bond, y no Fleming, y finalmente el que sigue existiendo es el personaje y no el autor.

Yo creo que lo que realmente impulsa al creador es el afán de vencer a la muerte a través del arte. Ilusamente pensamos que mientras se nos recuerde algo de nosostros permanecerá vivo.Tal vez por eso en estos tiempos de grandes descubrimientos y de aumento de nuestro conocimiento sobre las cosas hacemos todo lo posible para perdurar. Nos sentimos sobrepasados cuando descubrimos en nosotros mismos un cerebro maravilloso que nos permite hacer cosas realmente asombrosas pero que también nos demuestra que todo es efímero y que nuestra estancia en este mundo es más bien corta. Por eso intentamos dejar constancia de nuestra existencia a través de fotos, palabras, redes sociales y descendencia que nos recuerde.

Si amigos, queridas lectoras, el mundo nunca será suficiente para el ser humano porque nunca conseguiremos entender como siendo nosotros tan inteligentes y tan hábiles para cambiarlo, manipularlo e incluso destruirlo, pues resulta que al final no somos nada para el mundo, la vida sigue, la biología hace su trabajo y al final resulta que no somos más que un simple envoltorio para que la vida continúe generación tras generación. Eso si, hay envoltorios que hacen que merezca la pena dejarse vivir.

2 comentarios:

  1. ...y no está nada mal este envoltorio tuyo... salvo por eso de que "las humanas son bastante retorcidas".
    Cuida esos comentarios Xosé...no vaya a ser cierta la teoría del Documental de La 2 y la biología deje de hacer su trabajo contigo!
    :)

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  2. Es que los de cornamenta pequeña tenemos que recurrir a veces a la polémica para que nuestros genes tengan alguna posibilidad de hacerse notar...

    Un saludo y gracias por el comentario.

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