jueves, 21 de junio de 2012

El profeta del pasado.



Kubrick permanece sentado mientras va representando mentalmente mi relato. Si alguien puede comprender lo que me sucede es él, aunque no encuentro la expresión exacta para describir algunas de las escenas que en cada periodo de pensamiento íntimo se forman en mi mente. Para ayudarme proyecta en mi cerebro arcaicas palabras que nunca antes había escuchado, pero que de algún modo me resultan familiares. Al principio mis sueños me provocaban inquietud y temor, pero a medida que voy adquiriendo la capacidad de verbalizar lo que veo en ellos experimento una sensación de tranquilidad y confianza que me hace pensar que tal vez Kubrick tenga razón cuando dice que los sueños son algo natural y positivo, que incluso servían a nuestros ancestros para afianzar los aprendizajes efectuados a lo largo del día.


Pero hace siglos que los humanos hemos dejado de soñar. Todo el conocimiento posible está a nuestra disposición a través de los implantes de ampliación de recursos. Ya no es necesario aprender nada y nuestro cerebro se utiliza solamente para las cosas útiles. Por eso cada vez me resultan más incomprensibles mis sueños. Para Kubrick la explicación está en la Quinta Generación de mi Linaje. Me dice que se trata de un mensaje que los Últimos Mortales quieren hacerme llegar por canales que se cerraron en el mismo instante en el que la raza humana alcanzó el conocimiento completo de las cosas. Muchas cosas perdimos, me explica, a cambio de la plácida resignación del que todo lo sabe. Los antiguos experimentaban sentimientos que ahora no alcanzamos a comprender, conocían la felicidad y el amor pero también la desgracia y el miedo. Tenían esperanza en el porvenir y luchaban por conseguir triunfos que ahora nos parecen inútiles y absurdos. Sentían curiosidad ante las cosas que no comprendían o que no podían explicar y se atrevían a cuestionarse sus propios conocimientos y sus propias leyes.


Kubrick es un admirador del pasado. No se conforma con conocer los hechos acontecidos antes de la época de la Devastación y de la Quinta Generación sino que pretende comprender lo que impulsaba a aquellas gentes. Incluso pretende sentir lo que sentían y experimentar reacciones psíquicas borradas de nuestros mecanismos neuronales hace siglos.


Su último empeño es aprender a escribir. La escritura era un medio de comunicación arcaico que permitía transmitir y compartir conocimientos y saberes a través del tiempo y del espacio. Cuentan las viejas leyendas que hubo una época en la que los humanos confeccionaban láminas de un material al que denominaban papel en las que iban haciendo extrañas marcas que otros podían interpretar. Kubrick sostiene que es necesario aprender a escribir porque debemos dejar constancia del futuro para las generaciones precedentes. Dice que llegará un momento en el que los humanos necesiten saber hacia donde caminan y que sólo creerán si dejamos la palabra escrita en un libro. Su teoría es que el tiempo ha llegado al final y ha comenzado a regresar, como una ola que golpea contra los acantilados y regresa hacia el mar. Su intención es dejar un mensaje a los humanos del pasado para que encuentren el camino hacia el Inconformismo que empuja a la acción.

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